Gran anuncio de Audi

Os dejo un anuncio que me ha llamado mucho la atención. Se trata del spot de Audi que nos pone en la piel del otrora feroz tiranosaurio Rex, para mostrarnos sus problemas para enfrentarse a la sociedad actual.

Una historia sencilla y graciosa, que logra empatizar al espectador con el personaje menos esperado de todos.

Aquí os la dejo, desde YouTube.

Procesos de selección

El otro día leía, en un grupo de LinkedIn, la experiencia de una joven acerca de su última entrevista de trabajo. En su desarrollo, exponía cómo tras un periodo inicial de ilusión ante la perspectiva de una entrevista laboral, la primera en tiempo, en apenas seis minutos la despacharon borrando toda esperanza de avanzar en el proceso de selección. Tras su frustración y desilusión iniciales, su reacción fue responder a la persona que le hizo la entrevista con una extensa carta indicándole los motivos que mostraban su desacuerdo con la decisión y actitud mostradas, sin poder tan siquiera exponer por qué podría haberse postulado como una candidata a considerar para el puesto ofertado.

También me resultó interesante comprobar cómo, en el hilo de los comentarios que seguían al post, se diferenciaban claramente dos grupos, unos a favor de una mayor transparencia y comunicación de los seleccionadores hacia los candidatos, y otros defendiendo los procedimientos y los motivos que un profesional de los recursos humanos, puede llevar a cabo en un momento dado. En el primer grupo, los contribuyentes eran perfiles jóvenes, mientras que los segundos eran claramente de un segmento de mayor edad. Esto me lleva a  reflexionar sobre la brecha existente entre las nuevas generaciones demandantes de empleo, y sobre cómo en ocasiones se producen choques entre diferentes puntos de vista, actitudes y aptitudes que denotan el cambio generacional y tecnológico provocado no sólo por los medios a nuestro alcance, sino también por la modificación de las aptitudes y actitudes hacia los entornos profesionales.

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Imagen: pixabay.com

En mi propia experiencia, he vivido situaciones de toda clase en mis entrevistas laborales; algunas cortas, otras muy cortas, llamativas, algunas para olvidar y, de la mayoría, con algún detalle o anécdota que me sirvió para aprender  y mejorar en las siguientes. Ahora, con la perspectiva del tiempo, veo cómo la tecnología ha modificado la forma de buscar trabajo. Buscamos a través de las redes sociales y de portales especializados. La esencia sigue siendo la misma; éste es un país -lamentablemente- de “titulitis”, y aún está presente ese ansia latente por engordar el currículum para destacar. Sin embargo, ahora tenemos multitud de herramientas y recursos no sólo para sobresalir por encima de los demás, sino para abarcar muchos más canales con los que causar una -buena- impresión que nos facilite el camino hacia el puesto deseado.

No hace mucho veía una conferencia en la que el ponente se llevaba las manos a la cabeza al preguntar cuántos de los asistentes habían desarrollado un video-currículum, y comprobar que eran muy pocos los que lo tenían. Como digo, tenemos multitud de herramientas para sobresalir en la búsqueda de trabajo. Tenemos posibilidades de hacer video, currículum interactivo, infografías, presentaciones con imagen, video y sonido, pero también multitud de empresas de impresión rápida y personalizada para fabricar una carta de presentación diferente, llamativa y eficaz que resalte entre el montón de candidaturas.

Es cierto que todavía hay, y por muchos años, dinosaurios afincados en los métodos tradicionales de selección, tipo careo personal donde la intuición del entrevistador es como jugar a juegos de azar con muy pocas posibilidades de éxito, pero el auge de los nuevos medios de comunicación ha hecho que también muchas empresas empiecen a complementar la información sobre los candidatos a través de búsquedas en la web, redes sociales y similares. Es por ello que no podemos despreciar ningún canal, y es por ello que debemos ser cuidadosos con lo que publicamos y lo que publican de nosotros.

La red es un lugar basto y complejo, y es mejor evitar sorpresas innecesarias, si sabemos controlar el flujo de información que nos atañe.

Domingo. Hoy, una fotografía

Una semana más, publico otra de mis fotografías tratadas. En breve, creo que podré volver a sacar la cámara de la bolsa y tirar nuevas instantáneas, aunque tampoco me está viniendo mal ir repasando el archivo y rescatar antiguas imágenes.

La imagen de hoy juega con la propia textura metálica de la foto, realzando algunas de la letras y el aspecto metálico corrosivo en general. Tan sólo he jugado un poco con los bordes y con el tamaño del grano del metal, y listo. Éste es el resultado:

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¿Qué os parece?

Como siempre, recordaros que podéis ver ésta y otras imágenes en mi hilo de Flickr, que poco a poco va creciendo.

Domingo. Hoy, una fotografía.

Como estamos en tiempo de moras, recupero una imagen de archivo de hace unos años. Con un sencillo tratamiento de saturación y algunas texturas, éste es el resultado:

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Ya sabéis que me gustan las imágenes saturadas. En este caso, con la ayuda de algunas texturas, he tratado de realzar el cromatismo de la imagen, sin perder de vista la esencia de la misma.

También podéis ésta, y otras, en mi cuenta de Flickr.

Jueves. Hoy, una fotografía.

Como llevaba bastantes días sin publicar ninguna fotografía, he tirado de archivo para jugar un poco con el Photoshop y volver a jugar con texturas, contraste y algunos colores sobre un fondo tipográfico.

La imagen está sacada en el Palacio de Congresos de Zaragoza. Tras desaturarla, limpiar algunas zonas de las letras y aplicar varias capas de texturas y manchados seleccionados, éste es el aspecto final:

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¿Qué os parece?

Permitidme recordaros que también podéis echar un vistazo a ésta y otras fotos a mi cuenta de Flickr, que poco a poco va avanzando.

Brotes de MANAGERitis

¿Os habéis fijado en ese extraño fenómeno por el que últimamente todo el mundo tiende a poner el calificativo “Manager” en el currículum? Y si además lo acompañamos con una mínima descripción del puesto en inglés, porque ahora todas las cosas importantes se escriben en inglés, ya tenemos la combinación perfecta para poder presumir delante de amigos, afines y otros desconocidos.

No, en serio. Basta comprobar cómo en los organigramas que encontramos por los sitios de empresas, o en perfiles profesionales de LinkedIn o Xing, el calificativo “Manager” se ha adueñado de todos y cada uno de los puestos de trabajo. Creo que, precisamente, es en estas redes sociales de carácter profesional donde radica la raíz de todo esto; en la necesidad de destacar sobre otros perfiles.  La competencia laboral es feroz; más durante los últimos años de crisis, donde la preparación, el nivel de responsabilidad y, por qué no decirlo, el postureo en las redes sociales, ha hecho que florezca una nueva especie de profesional: el Manager.

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Y es que uno es Manager cuando tiene una línea de producto a su cargo -Product Manager- o un puesto directivo -General Manager-, o cuando uno actualiza la web de una empresa -Website Manager-, controla la mercancía -Tracking Manager-, realiza labores de limpieza -Cleaning Manager-, o cualquier otra actividad que se nos ocurra, que seguro tiene su acepción inglesa para describir la tarea y que todos, hasta sin saber inglés, podamos descifrar. Y es que el inglés está de moda. Creo que ya hablé de ello en alguna entrada anterior, cuando decía que en el campo del marketing, no hace falta saber muchos términos propios de la jerga, sino que basta con traducir algunas palabras al inglés para que todos crean que nuestro vocabulario marketiniano es rico y oportuno. Pero no nos desviemos del tema.

El Manager tiene a su cargo una, o varias, responsabilidades, perfectamente especificadas en su firma de correo electrónico y, con algo de suerte, en su tarjeta de visita. Y es que todos queremos ser importantes dentro del organigrama. De aquí el término MANAGERitis. Tener el apelativo de Manager implica ser algo más que “uno más”; implica tener ese punto de responsabilidad aparente que hace nuestro nombre más atractivo en LinkedIn, porque aparece junto a un puesto importante. Y si no, ¿por qué no haces la prueba? Echa un vistazo a tu lista de contactos en la mencionada red social. ¿Cuántos “Manager” conoces?

Caray, si es que al final, nos codeamos con Managers cada día. Somos importantes, y nos gusta creérnoslo.

NOTA FINAL: esta entrada en tono irónico no pretende ser ofensiva ni abusiva. Tan sólo una breve reflexión sobre cómo el uso de perfiles de sociales y la gran oferta de profesionales ha modificado la forma en que nosotros mismos nos presentamos ante el mercado laboral. Tal vez, dentro de unos años, veamos aparecer nuevas profesiones derivadas de las nuevas tecnologías, con nuevos nombres que ahora nos parecerían imposibles, así como el reciclaje de las funciones actuales dentro de nuevos marcos profesionales.

¿Qué te parecen los brotes de MANAGERitis?

Archivos vectoriales: adjunta la tipografía y la imagen, por favor

Funcionan  a la perfección, sobre todo en cartelería de gran formato. Me refiero a las imágenes vectoriales. No se puede establecer ningún tipo de relación entre imágenes de píxels e imágenes vectoriales, puesto que cada una tiene su propia tipología y formas de tratamiento, pero resulta muy satisfactorio, casi imprescindible me atrevería a decir, combinar ambas tipologías para obtener resultados llamativos y estéticamente agradables.

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Una imagen vectorial, permíteme recordárlo, está basada en fórmulas matemáticas que reproducen, mediante algoritmos, trazos y colores. Es por esto que una imagen vectorial, tratada como tal, nunca perderá resolución ni mostrará ese aspecto pixelado, tan molesto cuando trabajamos con imágenes de menor calidad que nuestro documento maestro. La teoría es ésta, aunque hay algunas normas que se deben seguir, al realizar escalados o al reproducir formas o logotipos que contienen cajas o lineas de color.

Es lo más normal, cuando creamos una ilustración vectorial, apoyarnos en alguna imagen de base para empezar a trabajar con la pluma. Tanto Freehand (sí, aún hay quien lo utiliza… ¡Freehand hasta la muerte!) como Illustrator y sus hermanos bastardos, ofrecen la posibilidad de insertar una imagen como fondo que podemos bloquear, y trabajar sobre ella. Yo sigo manteniendo que la pluma de Freehand ha sido, y es, de lo mejorcito para trabajar en vectorial. Supongo que es una cuestión de hábitos, pero la pluma de Illustrator sigue dándome disgustos y algún que otro enfado de vez en cuando. Paciencia y práctica, no hay otra. Sobre todo, no olvidéis guardar las imágenes utilizadas como base en la carpeta del proyecto. No hay nada peor que abrir un archivo que queremos editar y no tener la imagen de referencia que utilizamos. En el caso de Freehand todavía es peor, ya que si no adjuntamos la imagen, hay un comando para ello, cuando abramos el archivo nos pedirá que le indiquemos la ruta de la imagen.Si no la tenemos localizada, nos aparecerá esa molesta ventana vacía, y la sensación de algo malo va a pasar… No digo más; seguro que en alguna ocasión has pasado por ello.

Adjunta las imágenes de referencia por favor.

Y lo mismo con la tipografía. Los programas vectoriales tienen comandos para “convertir en trazados” las tipografías. Tienes dos opciones. O trazas todo, y digo todo, el texto de tu proyecto, cosa por la que puedes ser tildado de “animal”, o bien adjuntar el archivo con la tipografía utilizada. Uno de mis profesores me inculcó esta costumbre de añadir una copia del archivo opentype en la carpeta del proyecto. Con los años, he ido perdiendo esta costumbre, pero a cambio, siempre trato de anotar el nombre de la familia, o familias, tipográficas que he utilizado. Al igual que antes, no hay nada peor que abrir un archivo vectorial, y que el software te pregunte por la tipografía utilizada. Recuerda que tú, como diseñador, seguramente tendrás tus propias familias de fuentes para utilizar, pero es bastante dudoso que en otros sistemas tengan tus mismas tipografías.

Adjunta la tipografía de referencia, por favor.

Son dos sencillos consejos que, créeme, te ahorrarán algo de tiempo y, más importante, algún que otro arrebato de ira. Combinar archivos de imágenes en píxel con elementos vectoriales es una de las tareas más comunes en el día a día del diseñador. Tal vez esta rutina en el uso de programas es la que nos hace perder los buenos hábitos, sobre todo cuando toca correr, que suele ser lo más habitual.

¿Has tenido alguna experiencia curiosa al trabajar con elementos vectoriales?

NOTA: La imagen que aparece en esta entrada no es propia. Utilizé Google Images y los filtros de búsqueda para obtener sin derechos que pudiese modificar a voluntad.