Domingo. Hoy, fotografía (con marca personal)

Bueno, hoy os dejo una nueva instantánea, con marca personal incluida.

Utilizando una imagen propia, y usando algunos filtros y texturas, he querido añadir mi marca como signo distintivo dentro de la imagen.

¿Qué os parece?

También podéis echarle un vistazo en mi cuenta de Flickr.

Cuando un proyecto se desinfla…

Me ha pasado dos veces esta semana, en ámbitos diferentes, que dos proyectos que habían empezado con fuerza se han vuelto dos lastres pesados. Seguro que alguna vez os ha pasado; empiezas un nuevo proyecto con ganas, con las ideas claras y con una fecha de terminación en mente. Al principio todo va bien. Contactas con los proveedores, les expones la situación, el planteamiento general, las ideas y el resultado que esperas obtener. Comentas algunas fechas para planificar los diferentes pasos, y todo se pone en marcha.

Tras una primera etapa de toma de contacto, recopilación de información y puesta en orden de ideas, envías el brief, o la información que tengas preparada al proveedor. Y listo. Listo, sí, hasta que bastantes días después, descubres cómo el tema apenas ha avanzado, y te encuentras con más inconvenientes que soluciones. El proyecto se retrasa, los resultados no parecen tener el aspecto que habías previsto, y el ambiente se inunda con esa sensación como cuando una pequeña vía de agua irrumpe en un gran barco mientras se acerca a puerto y no sabes si llegarás sin mojarte.

Las cosas bien hechas llevan su tiempo, qué duda cabe. Pero ayuda el tener las cosas claras; establecer una hoja de ruta con todos los pasos bien definidos. El problema en mi situación ha sido que, al depender de externos, no he podido manejar el proyecto y darle el impulso necesario para su finalización, dependiendo totalmente del proveedor y su -buena- voluntad para gestionar las modificaciones que le he ido comentando. Esto suele ocurrir con frecuencia cuando un trabajo se alarga más de lo previsto; que las ganas descienden, y el no vislumbrar el trabajo terminado hace que la cuesta para su término sea cada vez más pronunciada. ¿No os ha pasado -y pasa- que tenéis proyectos en el ordenador abiertos desde hace no se sabe cuánto tiempo? ¿Qué ha ocurrido en todo este tiempo para que sigan ahí?

Surgen cosas nuevas, imprevistos, nuevos temas que solucionar, que afectan a otros que ya tenemos empezados, pero no debemos perder de vista el fin último de nuestro trabajo, que es verlo terminado de manera satisfactoria. Cuando la cosa se complica, toca encorrer y apretar al proveedor, cosa que personalmente detesto. Entiendo que todos tenemos muchas cosas que hacer, pero también os digo que en mi situación, aporto más de lo que demando, porque me gusta mantener las riendas de la creación y dejo el brief con las cosas tal y como las quiero. Fácil de entender y de realizar. A veces tengo la sensación de que, aún pagando, en ciertos aspectos del trabajo, me toman un poco el pelo. A encorrer y discutir de nuevo… Y cuando estamos en la última etapa, esa sensación de alivio y -casi- satisfacción porque lo que parecía inacabable llega a -buen- puerto. Seguro que quedan detalles que pulir, pero al menos vemos la luz.

Con el otro proyecto igual. Solicito algunas modificaciones adicionales, y me dicen que no hay tiempo. Entiendo y respeto el tema de los plazos, pero cuando son aspectos de consistencia, no detalles fácilmente solucionables con un poco de interés.

Al final, volviendo al inicio, todo parece más una cuestión de actitud e interés que de posibilidades…

Domingo. Hoy, una fotografía (varias, más bien…

He leído que en los años 80, Anento quedó prácticamente aislado y abandonado. Sólo vivía un pastor en el pueblo, donde la carretera ni siquiera pasaba por el mismo, la mitad del pueblo se encontraba en ruinas y la otra mitad agonizando. Fue la iniciativa de un grupo de jóvenes lo que, con tiempo y mucho esfuerzo, han convertido el lugar en un entorno único que ahora cuenta con dos albergues, restaurante, oficina de turismo y, lo más importante, gente que continuamente se acerca para conocer el lugar, su iglesia, el castillo, o el Aguanieve.

Tras esta breve introducción, os dejo mi última composición, formada por algunas de las imágenes que tomé durante nuestra reciente visita. He utilizado algunas fotos, montadas sobre marcos tipo Polaroid y dispuestas en una sencilla composición que no roba protagonismo al nombre del documento. Después, he terminado el trabajo con ayuda de texturas y fondos de color y tipografía. Aquí está:

¿Qué os parece?

Como siempre, también podéis ver mis trabajos en mi cuenta de Flickr.

Seguro que tú lo sabes, porque eres el experto en marketing…

Una de las cosas que se le presuponen a quien trabaja en temas relacionados con el diseño, es que sabe de todo. Y cuando digo de todo, me refiero a todos los temas que se te puedan venir a la cabeza. Desde la creación y edición de una imagen, algo bastante normal, por supuesto, creación de documentos, fichas de trabajo, archivos especiales para impresión o renderización, plantillas de diferentes programas que luego se deforman cuando pasan por mil manos, hasta gestionar bases de datos, actualizar datos de clientes, ajustar programas de ofimática, buscar recursos y referencias para generar documentación, hablar con proveedores, negociar presupuestos, pedir información de nuevos equipos, decidir planes de acción sobre temas absurdos… Me estoy desviando. Seguro que ya sabes de lo que te hablo.

Esta es una profesión, en ocasiones, demasiado denostada. Lo digo en base a ciertas experiencias, en las que siempre se repite el mismo patrón; cuando no se sabe muy bien a quién corresponde cierta tarea, lo habitual es que recaiga en el departamento de marketing, porque como tocamos todos lo palos y sabemos un poco de todo, seguro que podemos ayudar. Y aquí radica, en mi opinión, uno de los puntos fuertes que nos caracterizan a quienes nos dedicamos a esto: la capacidad y el empuje para encontrar y gestionar soluciones. No digo nada nuevo cuando me refiero a otros departamentos, y a su personal, como meramente mecánicos, donde la rutina y la comodidad diaria hacen que cualquier modificación o proceso novedoso que repercuta en el trabajo sean vistos como una amenaza en vez de como una oportunidad de mejora. Cuando afronto un nuevo proyecto, trato de aportar -si el tiempo y las condiciones lo permiten- un valor añadido que repercuta en mejorar el sistema de cara al futuro, ya sea aplicando nuevos programas, a través del diseño para su mejor comprensión o, sencillamente, dejando claros todos los datos y parámetros del trabajo para que quien venga después de mí tenga los mínimos inconvenientes en retomar y comprender el tema.

Esta es una de las principales funciones del departamento de marketing; ser capaz de encontrar la mejor solución para un problema en un momento determinado. De hecho, no hay que navegar mucho por algunos foros especializados para darse cuenta que la tendencia actual y futura pasa por el auge de los métodos creativos y colaborativos para la solución de problemas. Las formas tradicionales sólo sobreviven en entornos obsoletos que tienen los días contados. Por eso, cuando llega un nuevo proyecto, o una nueva petición, es mejor verla como una oportunidad de ayuda y de mejora, y no como una imposición laboral. Creo que este puede ser un buen enfoque. Si no, estamos perdidos…

Miércoles. Hoy, una ilustración

Aunque últimamente dedico bastante tiempo a la universidad, intento sacar algunos ratos para dedicar a tareas creativas…

Hoy os dejo mi último trabajo, a partir de una imagen de Pixabay, algunas texturas propias y “un poco” de Photoshop.

¿Qué os parece?

Como siempre, recordaros que podéis ver ésta y otras piezas en mi cuenta de Flickr, o en la sección “Diseño e Ilustración“.

Tarjetas de visita

En una de las asignaturas de este semestre, una de las actividades plantea un debate para el estudio de una determinada serie de tarjetas de visita, pertenecientes a diferentes perfiles y empresas, sin nada en común entre ellas, al menos en lo que a diseño se refiere. Aprovecharé este ejercicio para realizar una pequeña reflexión sobre esta herramienta, tan útil y tan -a menudo- maltratada.

Digo maltratada porque uno de los primeros puntos del debate pasa por analizar si, a día de hoy, la tarjeta de visita sigue teniendo validez como herramienta para compartir datos y crear nuevas redes, o networking, como está de moda llamarlo ahora. Mi respuesta, por supuesto que sí. A pesar de que la proliferación y el uso de móviles cada vez más inteligentes permite establecer una nueva serie de funcionalidades para el intercambio de datos profesionales y personales, esta adopción tecnológica todavía no se ha implementado al cien por cien en todos los sectores y profesionales. Estamos en un momento de tener presencia en todos los canales, en la mayor parte de soportes posibles, siempre que  nuestro bolsillo pueda permitírselo, claro. En una de las últimas ferias a las que asistí, vi un mayor intercambio de tarjetas físicas, que de datos compartidos.

Por otro lado, la tarjeta sirve como reclamo, como llamada de atención, como primer punto de contacto entre lo que haces y a quién pretendes llegar. Por ello es necesario un diseño cuidado, una estética acorde a tu actividad y, sobre todo, por favor, que incluya todos los datos y que sean legibles. He visto algunos modelos con tipografías atrevidas, muy llamativas, sí, pero totalmente ilegibles. Si tu tarjeta presenta trabas para su correcta comprensión, entonces no sirve para nada; de la misma manera que no servirá si su tamaño es excesivamente grande. ¿Recuerdas haber guardado una tarjeta de visita mayor de 6 x 9 mm? Los formatos pequeños están de moda, al igual que utilizar materiales y acabados novedosos. En el debate que comentaba al principio, la tarjeta que más ha triunfado ha sido una con forma y aspecto de galleta maría, que promocionaba precisamente eso, una pastelería. Un ejemplo excelente en el que diseño, forma y mensaje se alinean en la misma dirección.

blog_laballesta_tarjeta_visita

Esta es la imagen de mis tarjetas actuales. El diseño tiene ya unos cuantos años. Sí, es hora de un cambio…

Personalmente, yo no guardo las tarjetas que recopilo. Traslado la información que más me interesa a una base de datos propia. Cada vez yo, o quien sea, guarda la tarjeta, o esos datos, entonces la misma ha cumplido el cometido con el que fue creada. Y es que a pesar de su, generalmente, tamaño reducido, el diseño de tarjetas de visita, profesionales y comerciales, es una de las más bonitas tareas a las que un diseñador puede enfrentarse…

Minutos para la música (#52)

Vamos hoy con un gran tema, con el que empezamos este fin de semana, que va a ser un poco más largo (en Zaragoza celebramos la cincomarzada) de lo habitual.

La canción de hoy es “Hurt“, de Johny Cash. Todo un lujo. Como siempre, desde YouTube:

¡Disfrutad del finde!