El miedo al cambio

Es algo que ha ocurrido por igual en todos lugares donde he desarrollado mi actividad profesional. Cuando la llegada de una persona nueva provoca la puesta en duda de los sistemas y métodos que se han utilizado durante toda la vida, la reacción normal suele ser, primero de rechazo hacia los argumentos que la novedad plantea y, segundo, el propio rechazo hacia la persona y sus capacidades.

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Modificar los hábitos de trabajo no siempre resulta comprensible. ¿Por qué vamos a modificar el sistema de gestión de clientes cuando llevamos toda la vida con nuestra hoja de cálculo y sus interminables filas y columnas? ¿Para qué vamos a modificar nuestro servicio de correo si nunca hemos necesitado hacer envíos masivos? Si con el Word lo he hecho toda la vida, ¿para qué cambiar? Seguro que te has visto, o has oído alguna de las anteriores afirmaciones…

Como digo, modificar la forma de trabajar dentro de una organización puede no ser tarea fácil. Es por ello que las mejoras que vayamos a proponer, ya sean sobre la propia metodología de trabajo, o mediante la utilización de un nuevo software que mejore la productividad y la estética, deberán ser notables y fuera de toda duda sobre su beneficio para la empresa y, por extensión, para las personas que vayan a gestionar ese cambio.

Pondré un ejemplo que, si bien tiene ya muchos años, encaja a la perfección en este tema. ¿Recordáis Flash? Adobe Flash era el software para animación número uno durante muchos años, hasta que el HTML5 entró en escena, y la tecnología quedó anticuada y superada. Las posibilidades de Flash eran prácticamente infinitas. Animaciones, páginas web, programas, etc, se podían programar mediante Action Script, su lenguaje de programación. La nota negativa, causa en parte de su declive, era que hacía falta instalar un plug-in para poder ver cualquier trabajo en Flash en el ordenador. Cuando llegué a la empresa, la web de la compañía soportaba flash en la página de inicio, pero no se utilizaba. Entre mis primeras tareas, empecé a crear banners para la portada en Flash. Como aquello era algo que nunca se había hecho, empecé a recibir toques de atención por utilizar una herramienta que nadie más utilizaba -ni sabía utilizar-en las otras webs de la compañía. Algún tiempo después, y varios disgustos después también, el uso de banners animados en la página de inicio se extendió a otras páginas… Pero la primera reacción fue la de rechazo, como en otras tantas cosas…

Y es que cuando en el ámbito laboral una, o uno, se encuentra cómodo haciendo lo que hace, y las cosas van bien así, cualquier motivo para modificar esa rutina hacia mejoras de productividad o, sencillamente, por el mero hecho de evolucionar conforme lo hace la técnica y la tecnología, resulta totalmente inútil. La zona de confort, como ya he comentado en otras entradas, es muy cómoda para asentarse, pero complicada de abandonar sin razones de peso.

No tengamos miedo al cambio. Afrontar los cambios es un signo de fortaleza, de empuje, de no querer abrazar siempre las mismas metodologías y sistemas ya establecidos, en favor de novedades y cambios hacia procesos más favorables para la consecución de nuestras metas, profesionales y personales.

Domingo. Hoy, una fotografía

Hoy os dejo un ejercicio en blanco y negro… ¿seguro? a partir de una fotografía tomada sobre un detalle de la Plaza Mayor de Salamanca.

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¿Qué os parece?

Como siempre, recordaros que podéis ver ésta y otras de mis imágenes, en mi cuenta de Flickr.

¡Disfrutad del domingo!

Corto animado: “Dripped”, de Leo Vérrier

Gracias a la aportación de Aseret Gastón, hoy os dejo un corto de animación muy interesante, titulado “Dripped“, del Leo Vèrrier, realizado en homenaje a Jackson Pollok.

¡Disfrutad del fin de semana!

Demasiada información, a veces

Últimamente pienso a menudo en algo que seguro ya sabes; estamos saturados de información, por todos los frentes, continuamente. Recibimos entre 3.000 y 5.000 impactos publicitarios diarios directos e indirectos, que saturan nuestro cerebro y de los cuales apenas recordamos el 4% al cabo de unas horas. Si a este bombardeo le añadimos la saturación de emails, mensajes recibidos a través del teléfono móvil, redes sociales y horas de televisión diarias, nos encontramos ante un paradigma consecuencia de la masificación de medios en una sociedad hiperconectada; y es que la saturación de mensajes puede desembocar en procesos de desinformación y confusión sobre temas y hechos.

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Imagen: https://pixabay.com/es/

Síntoma de ello es la tendencia por el marketing de contenidos, como reacción ante las ingentes cantidades de textos, imágenes e información que han llenado exponecialmente internet en los últimos años. Ya no basta con crear contenidos, sino que estos deben ser “de calidad”, a fin de atraer y enganchar a un frágil público que no parece dispuesto a pasar más de tres o cuatro minutos leyendo el mismo material. Es curioso cómo la lectura de información a través de internet se ha convertido en un ejercicio de lectura rápida, mientras que la lectura, como el hábito saludable de toda la vida que es, sigue siendo algo a lo que nos dedicamos por ocio, o por necesidad profesional, a través de formato papel -no, no ha muerto todavía, como algunos vaticinaban- o a través de ebooks. En mi caso, existe un equilibrio entre lectura en ebook y en papel. Sólo es necesario tiempo…

Pero no nos desviemos del tema. Como digo, la saturación de información no es necesaria. ¿Necesitamos conocer todas las noticias? ¿Todos lo detalles? ¿Te has parado a pensar en la cantidad de enlaces y posts inútiles que ves en Facebook y que no aportan nada? Es mejor segmentar la información. Seleccionar lo que realmente nos interesa y descartar la información accesoria. Pongamos otro símil. Hasta hace bien poco, estábamos escuchando que el futuro pasaba por el Big Data; cantidades ingentes de información que utilizar para extraer datos y conclusiones de interés para nuestros objetivos profesionales y, por qué no, personales. Si has leído algo sobre el tema, seguro que coincides conmigo en el gran absurdo que supone para cualquier persona que trabaje en un Departamento de Marketing, o similar, manejar cantidades de datos que son, en realidad, inmanejables. Por eso ahora ya no se habla de Big Data, sino de Small Data. Es decir, segmentar y seleccionar sólo la información útil para nuestros propósitos, y descartar los datos accesorios que no aportan más allá de algunas estadísticas para completar algún PowerPoint.

Termino ya, con el propósito de limpiar mi cuenta de correo electrónico de suscripciones a boletines que nunca leo, de eliminar los marcadores de mi navegador que no uso desde hace tiempo, así como no ver los vínculos no útiles de Facebook, que en verdad, aportan nada. ¿Realmente necesitas ver toda la prensa? ¿Cuántos  feeds tienes en Feedline?

Economía de medios, economía de la información, a fin de cuentas…

 

¿Problemas para crear tu paleta de color? Prueba Color Supply

Sobre todo al principio, suele llevar algo de tiempo disponer de la paleta de color más apropiada para un nuevo proyecto. A fin de cuentas, la elección del color, o colores, que utilicemos, transmitirá unas u otras sensaciones hacia el público que visionará -y juzgará- nuestro trabajo.

Para hacer esta tarea un poco más fácil, os dejo hoy la siguiente aplicación que encontré: Color Supply. (Accede pulsando sobre el nombre, o sobre la imagen debajo)

De una forma intuitiva y extremadamente sencilla, podremos partir de un color base, el color corporativo, por ejemplo, y disponer en seguida de una sucesión de colores complementarios y de apoyo que poder utilizar para resolver nuestro trabajo.

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Una herramienta de gran utilidad, sin duda.

“Política-MENTE correcto”, corto de animación 3D

Hoy os traigo un corto animado en 3D creado por la Bellecour Ecole, muy evocador de los tiempo políticamente trastornados que vivimos.

Sin apenas diálogo, la historia nos resume a la perfección el por qué la clase política tiene la mala imagen que tiene, donde la desidia está a la orden del día, y en el aire flota la permanente sensación de que todo, absolutamente todo, está corrupto y corrompido.

Aquí os lo dejo, directamente desde YouTube. Como guinda a una historia redonda, no os perdáis el final. Da que pensar…

Redactando Notas de Prensa

Uno de los objetivos del nuevo año pasa por mejorar la relación con los medios, tanto aquellos tradicionales como online, y acostumbrarlos a recibir las novedades en forma de Nota de Prensa, de cuya redacción me encargo personalmente. Es por ello que también he visto necesario remodelar tanto el aspecto como el contenido de la redacción, a fin de hacer unas notas más atractivas no sólo por su estética, que también, sino porque ofrezcan un contenido de interés para ser publicado en cualquiera de los canales objetivo.

La Nota de Prensa es una de las herramientas fundamentales para cualquier profesional de las Relaciones Públicas, ya que supone en nexo de unión entre los medios de comunicación y la actividad de la empresa. Cuando disponemos de información relevante para ser publicada, el envío de Notas de Prensa es una de las mejores maneras para recordar a los medios nuestras actividades y, de paso, nutrirles con contenido relevante que llene, a su vez, su espacio. A pesar de que la teoría nos dice que la publicación de nuestras notas es gratuita, sin coste alguno para nosotros, más allá del tiempo y esfuerzo invertidos en su redacción y envío, la realidad es que, salvando excepciones, los medios son más proclives a publicar nuestros contenidos cuando van acompañados de contratos por publicidad, reportajes o promociones. Algo lógico y esperado, por otro lado, pero ahí radica parte de nuestra pericia como redactores, ya que si el contenido que enviamos a los medios tiene interés y relevancia, las posibilidades de ser publicado aumentan considerablemente.

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Sobre la redacción de Notas de Prensa hay multitud de artículos y consejos ya publicados, acertados todos ellos, por lo que únicamente me limitaré a reseñar algunos aspectos de mi propia experiencia que he ido adquiriendo a través de multitud de pruebas y observaciones.

Para empezar, os diré que no os obsesionéis con la cantidad de texto a enviar. Es mejor ir al grano, ser sintéticos en la exposición de los hechos y, sobre todo, la gran regla, repito, en mi experiencia, que no es otra sino responder a las siguientes preguntas básicas: qué, quién, dónde, cuándo, por qué, y después. Si nuestro texto es capaz de resolver estas cuestiones, entonces vamos por buen camino. No hay nada peor que terminar de leer un texto que te genera dudas y preguntas sin resolver.

¿Con qué frecuencia envío notas? Muy sencillo. Siempre que tengas algo relevante que contar. En uno de mis primeros trabajos, tenía como obligación enviar una nota semanal, con una cantidad mínima de texto establecida. Aquello fue un auténtico infierno, porque crear contenido obligado cuando el desarrollo de la actividad profesional de la empresa no invitaba a nada interesante más allá de hablar del tiempo generaba, primero mucho estrés en mi propia persona, además de, segundo, una cierta dejadez en los medios a la hora de publicar. Enviar Notas de Prensa no debe ser una obligación, sino una expresión del ánimo por compartir los logros y acciones relevantes de una empresa o entidad.

Sobre la forma, tampoco hay que volverse loco sobre cuál es la mejor manera de estructurar la nota. Un título potente y aclaratorio sobre lo que nos vamos a encontrar, seguido de un pequeño encabezado donde se resuma el texto que vendrá a continuación, y un desarrollo que siga en buena medida el canon de escritura: presentación, desarrollo y desenlace. Además, muchos medios editan después el contenido, para bien generalmente, así que preocuparos de ofrecer una información completa. Esto no quita para que seamos correctos en la escritura, cuidando la ortografía y usando un lenguaje propio y correcto.

Como decía al principio, desde no hace mucho, utilizo una plantilla de InDesign para redactar y generar el documento que enviaré. Esto es porque el software me permite cuidar tanto la presentación estética, como jugar con tamaños y tipos, además de crear el espacio correspondiente para la información -obligada- de contacto, que hay que incluir, ofreciendo ampliar los detalles sobre la noticia.

Tu base de datos. Muy importante,. Fundamental. Esencial. Ten en cuenta a quién mandas tu texto. Tal vez no todos tus contactos sean adecuados para el tipo de contenido. Selecciona los más adecuados y, de entre ellos, elige los dos o tres más relevantes, y mándales tu nota personalizada. Recuerda actualizar tu base de contactos de vez en cuando. Algunos profesionales pueden cambiar de empresa y/o negocio, y anota cualquier movimiento interesante que te vayas encontrando por ahí sobre los medios que tienes.

Termino con el último paso, el seguimiento. A veces resulta complicado comprobar en todos los medios si hemos aparecido con la información que hemos ido enviando en las últimas semanas. Para hacer un seguimiento online, yo utilizo Google Alerts. Te permite declarar varias palabras clave y te envía mensajes al correo con los resultados que sus robots hacen por la web. Muy útil. Igualmente, el propio buscador de Google nos arrojará algún buen resultado de interés. Para la prensa escrita, podemos seguir varios métodos, desde preguntar al contacto al que le enviamos la nota (pocas veces efectivo), consultar hemerotecas o, también muy efectivo, contar con la ayuda de los compañeros que te avisan de que han visto “algo publicado”. Con toda la información recopilada, toca evaluar el impacto obtenido en medios y sacar conclusiones. Como os digo, muy sencillo, los temas que más nos hayan publicado nos darán la pista sobre la dirección que debemos tomar en nuestras futuras notas y redacciones.

Termino ya. Aunque supone una inversión de tiempo considerable, que a veces no se ve recompensada con la publicación, la redacción de Notas de Prensa es una tarea esencial en el desarrollo de la empresa. Además, hoy existen multitud de medios, tanto físicos como -cada vez más- online. Hacer una buena selección de ellos y establecer una relación perdurable en el tiempo con ellos, nos ayudará a que nuestro contenido tenga una mayor, y más provechosa, difusión y penetración en el sector y en el mercado.