Brotes de MANAGERitis

¿Os habéis fijado en ese extraño fenómeno por el que últimamente todo el mundo tiende a poner el calificativo “Manager” en el currículum? Y si además lo acompañamos con una mínima descripción del puesto en inglés, porque ahora todas las cosas importantes se escriben en inglés, ya tenemos la combinación perfecta para poder presumir delante de amigos, afines y otros desconocidos.

No, en serio. Basta comprobar cómo en los organigramas que encontramos por los sitios de empresas, o en perfiles profesionales de LinkedIn o Xing, el calificativo “Manager” se ha adueñado de todos y cada uno de los puestos de trabajo. Creo que, precisamente, es en estas redes sociales de carácter profesional donde radica la raíz de todo esto; en la necesidad de destacar sobre otros perfiles.  La competencia laboral es feroz; más durante los últimos años de crisis, donde la preparación, el nivel de responsabilidad y, por qué no decirlo, el postureo en las redes sociales, ha hecho que florezca una nueva especie de profesional: el Manager.

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Y es que uno es Manager cuando tiene una línea de producto a su cargo -Product Manager- o un puesto directivo -General Manager-, o cuando uno actualiza la web de una empresa -Website Manager-, controla la mercancía -Tracking Manager-, realiza labores de limpieza -Cleaning Manager-, o cualquier otra actividad que se nos ocurra, que seguro tiene su acepción inglesa para describir la tarea y que todos, hasta sin saber inglés, podamos descifrar. Y es que el inglés está de moda. Creo que ya hablé de ello en alguna entrada anterior, cuando decía que en el campo del marketing, no hace falta saber muchos términos propios de la jerga, sino que basta con traducir algunas palabras al inglés para que todos crean que nuestro vocabulario marketiniano es rico y oportuno. Pero no nos desviemos del tema.

El Manager tiene a su cargo una, o varias, responsabilidades, perfectamente especificadas en su firma de correo electrónico y, con algo de suerte, en su tarjeta de visita. Y es que todos queremos ser importantes dentro del organigrama. De aquí el término MANAGERitis. Tener el apelativo de Manager implica ser algo más que “uno más”; implica tener ese punto de responsabilidad aparente que hace nuestro nombre más atractivo en LinkedIn, porque aparece junto a un puesto importante. Y si no, ¿por qué no haces la prueba? Echa un vistazo a tu lista de contactos en la mencionada red social. ¿Cuántos “Manager” conoces?

Caray, si es que al final, nos codeamos con Managers cada día. Somos importantes, y nos gusta creérnoslo.

NOTA FINAL: esta entrada en tono irónico no pretende ser ofensiva ni abusiva. Tan sólo una breve reflexión sobre cómo el uso de perfiles de sociales y la gran oferta de profesionales ha modificado la forma en que nosotros mismos nos presentamos ante el mercado laboral. Tal vez, dentro de unos años, veamos aparecer nuevas profesiones derivadas de las nuevas tecnologías, con nuevos nombres que ahora nos parecerían imposibles, así como el reciclaje de las funciones actuales dentro de nuevos marcos profesionales.

¿Qué te parecen los brotes de MANAGERitis?

Archivos vectoriales: adjunta la tipografía y la imagen, por favor

Funcionan  a la perfección, sobre todo en cartelería de gran formato. Me refiero a las imágenes vectoriales. No se puede establecer ningún tipo de relación entre imágenes de píxels e imágenes vectoriales, puesto que cada una tiene su propia tipología y formas de tratamiento, pero resulta muy satisfactorio, casi imprescindible me atrevería a decir, combinar ambas tipologías para obtener resultados llamativos y estéticamente agradables.

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Una imagen vectorial, permíteme recordárlo, está basada en fórmulas matemáticas que reproducen, mediante algoritmos, trazos y colores. Es por esto que una imagen vectorial, tratada como tal, nunca perderá resolución ni mostrará ese aspecto pixelado, tan molesto cuando trabajamos con imágenes de menor calidad que nuestro documento maestro. La teoría es ésta, aunque hay algunas normas que se deben seguir, al realizar escalados o al reproducir formas o logotipos que contienen cajas o lineas de color.

Es lo más normal, cuando creamos una ilustración vectorial, apoyarnos en alguna imagen de base para empezar a trabajar con la pluma. Tanto Freehand (sí, aún hay quien lo utiliza… ¡Freehand hasta la muerte!) como Illustrator y sus hermanos bastardos, ofrecen la posibilidad de insertar una imagen como fondo que podemos bloquear, y trabajar sobre ella. Yo sigo manteniendo que la pluma de Freehand ha sido, y es, de lo mejorcito para trabajar en vectorial. Supongo que es una cuestión de hábitos, pero la pluma de Illustrator sigue dándome disgustos y algún que otro enfado de vez en cuando. Paciencia y práctica, no hay otra. Sobre todo, no olvidéis guardar las imágenes utilizadas como base en la carpeta del proyecto. No hay nada peor que abrir un archivo que queremos editar y no tener la imagen de referencia que utilizamos. En el caso de Freehand todavía es peor, ya que si no adjuntamos la imagen, hay un comando para ello, cuando abramos el archivo nos pedirá que le indiquemos la ruta de la imagen.Si no la tenemos localizada, nos aparecerá esa molesta ventana vacía, y la sensación de algo malo va a pasar… No digo más; seguro que en alguna ocasión has pasado por ello.

Adjunta las imágenes de referencia por favor.

Y lo mismo con la tipografía. Los programas vectoriales tienen comandos para “convertir en trazados” las tipografías. Tienes dos opciones. O trazas todo, y digo todo, el texto de tu proyecto, cosa por la que puedes ser tildado de “animal”, o bien adjuntar el archivo con la tipografía utilizada. Uno de mis profesores me inculcó esta costumbre de añadir una copia del archivo opentype en la carpeta del proyecto. Con los años, he ido perdiendo esta costumbre, pero a cambio, siempre trato de anotar el nombre de la familia, o familias, tipográficas que he utilizado. Al igual que antes, no hay nada peor que abrir un archivo vectorial, y que el software te pregunte por la tipografía utilizada. Recuerda que tú, como diseñador, seguramente tendrás tus propias familias de fuentes para utilizar, pero es bastante dudoso que en otros sistemas tengan tus mismas tipografías.

Adjunta la tipografía de referencia, por favor.

Son dos sencillos consejos que, créeme, te ahorrarán algo de tiempo y, más importante, algún que otro arrebato de ira. Combinar archivos de imágenes en píxel con elementos vectoriales es una de las tareas más comunes en el día a día del diseñador. Tal vez esta rutina en el uso de programas es la que nos hace perder los buenos hábitos, sobre todo cuando toca correr, que suele ser lo más habitual.

¿Has tenido alguna experiencia curiosa al trabajar con elementos vectoriales?

NOTA: La imagen que aparece en esta entrada no es propia. Utilizé Google Images y los filtros de búsqueda para obtener sin derechos que pudiese modificar a voluntad.

Sobre la gestión de tiempo y nuevos proyectos

Llevo un par de semanas con un nuevo proyecto entre manos del que, por motivos de ética y confidencialidad, no puedo dar detalles sobre la naturaleza y desarrollo del mismo, pero que se ha convertido en todo un desafío personal, por las implicaciones sobre la optimización del tiempo y aprovechamiento extremo de recursos que me está exigiendo tanto a nivel personal, como en la gestión profesional. Y será de esto último de lo que trataré en esta entrada.

Mi reciente paternidad ha modificado en buena parte mis hábitos nocturnos y el tiempo disponible para dedicarlo a mis tareas de diseño. Duermo un poco menos que antes y, además, repartido en dos tandas: una pequeña siesta después de comer, para compensar la jornada laboral, y otras -escasas- cuatro horas por la noche. De esta manera, tengo apenas un rato antes de acostarme para poder trabajar, y entre horas arranco algunos minutos para mirar las redes, consultar el correo, o leer rápidamente alguna entrada de blog desde Feedly. Como digo, todo ello muy rápido.

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Administrar y gestionar el tiempo disponible puede llegar a ser un arte, cuyo éxito varia en función de si cumplimos con los objetivos que nos propongamos de antemano. Y para ello, el primero de mi nueva lista de recomendaciones para la buena gestión de los minutos (minutos, que no horas), pasa por establecer objetivos realistas y alcanzables. Tratar de realizar el proyecto de tu vida, o realizar diseños faraónicos cuando tu nivel de sueño y los minutos disponibles no son muchos, no tiene ningún sentido y, de antemano, ya estás abocado al fracaso y posterior frustración. Pero tranquilo, no hay nada perdido. Como ya dijeron Julio César y Napoleón, “divide y vencerás”. La solución pasa por descomponer nuestro objetivo en otros menores; en pequeños capítulos que podemos asumir y cumplir. Descomponer el trabajo en pasos sucesivos e ir sumando avance tras avance nos acercará a nuestro objetivo. Además, siempre resulta gratificante comprobar cómo el proyecto, o trabajo, que tienes entre manos se va desarrollando hacia términos satisfactorios. En definitiva, debes ser consciente del tiempo que puedes asignar, para saber hasta dónde puedes llegar.

Pero también hay otros puntos a considerar:

  • Focaliza muy bien tu trabajo. Aquello que estés haciendo debe ser tu prioridad. No vale eso de “luego me pongo”, o “miro primero el correo”, porque te quita tiempo y luego lo vas a lamentar. Seguro que has oído el término que define la tendencia a posponer el hacer las cosas: procrastinación. ¿Cuántas veces has acabado viendo videos de YouTube antes de ponerte a trabajar? Sí, nos pasa a todos.
  • No es el momento de experimentar. Ten muy claro lo que quieres hacer. Si la naturaleza de tu trabajo es descubrir y experimentar nuevos método y funciones, aún así deberías tener una pequeña hoja de ruta con los pasos a seguir. A menudo, vale más la pena dedicar unos instantes a planificar lo que vas a hacer para evitar incómodas improvisaciones sobre la marcha. El tiempo no abunda ahora, así que ten claro hacia dónde vas.
  • Ponle ganas. La falta de sueño ocasiona dejadez. Puede ser difícil, lo sé, pero ahora tienes que ponerle un extra de ganas a lo que haces. No se trata de dejar de lado el hacer lo que te gusta, sino de saber gestionar tu tiempo y sacar el mayor partido al tiempo -menor- que a partir de ahora vas a poder dedicarle.
  • Lee. Sea como sea, en el momento que sea, donde quiera que estés, saca  unos minutos y lee. Te despeja, abre la mente y es uno de los hábitos más saludables. Y si tienes buena luz, mejor que mejor.

Querer abarcar mucho puede ser desbordante. En épocas “de jaleo”, mejor paso a paso y ritmo constante.

 

 

 

Sábado. Hoy,, una fotografía

La foto de hoy tiene ya un par de años. Tomada en el espectacular paraje de las Arribes del Duero, allá por donde pasa en tierras Salmantinas, al atardecer, y con un poco de ayuda, como siempre, de Photoshop.

Tras pasar la imagen a tonos grises, y adornarla con algunos elementos vectoriales que se funden en la piel de nuestra figura protagonista, el resultado final se me antoja cálido, a pesar de la ausencia de color, y cercano, a pesar de la distancia. Una imagen con una gran carga emotiva.

Aquí os la dejo. También podéis verla, junto a otras imágenes, en mi cuenta de Flickr.

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¿Qué os parece?

Minutos para la música (#47)

Hacía días que no publicaba nada de música, así que ya toca. Hoy, vamos con un tema indie, de esos agradables de escuchar una y otra vez. Además, seguro que ya habéis esuchado la canción por ahí…

Se trata del tema “England Skies“, del grupo Shake Shake Go. Como siempre, desde YouTube:

¡Disfrutad del fin de semana!

No te pierdas el documental “Helvetica”

Hace algún tiempo estuvo disponible y lo retiraron. Ahora, a través de un grupo de LinkedIn, veo que vuelve a estar disponible desde YouTube. A ver si ahora lo tenemos por más tiempo.

“Helvetica” es la historia de cómo esta fuente tipográfica fue ganado un lugar de oro en los corazones de gran parte de los diseñadores por todo el mundo. Sus líneas y su composición armónica, sin trabas para su visualización y comprensión, hacen de la Helvética una de las fuentes más seleccionadas en toda clase de diseños y trabajos visuales.

Aquí os lo dejo, a través de YouTube:

 

Tiempo de cambios…

Querido lector, queridos amigos.

Durante las últimas semanas he estado ausente. Lo has notado, ¿verdad? Han sido días de mucho movimiento, literal. En resumen: una mudanza, exámenes de fin de curso, y el mayor proyecto de mi vida: el nacimiento de mi hijo.

Cambiar de residencia es sencillo. Se guarda todo en cajas, bolsas y lo que tengas a mano, lo metes en el coche y te lo llevas a la nueva casa. Unos seis o siete viajes, en mi caso, fueron suficientes. Luego lo ordenas todo y ya está. ¿Fácil? Sí, pero laborioso.

Hacer exámenes es sencillo. Basta poner en orden los conocimientos y el trabajo realizado durante el semestre, aplicarlo a las cuestiones propuestas y, muy importante, mantener la calma en cada pregunta. El pasado curso ha sido casi satisfactorio por completo. Digo casi, porque por primera vez en la carrera he suspendido una asignatura. He sacado siete de ocho este año, pero el sabor agridulce que me queda de este año no es por el suspenso en sí, sino por la sensación de injusticia y de aleccionamiento al que me he visto sometido con la evaluación. Tal vez hable de ello en otro momento, cuando esté algo más relajado para evitar poner palabras en caliente. No soy hombre de protestar, pero esta vez he protestado, y mucho, por la situación absurda, injusta y sin sentido a la que me he visto sometido. Si el propósito de la universidad es el aprendizaje, el pasado semestre aprendí que las normas no se aplican igual para todos, del mismo modo que la imparcialidad no se puede suponer en las personas. Como digo, dejaré mis comentarios para otro momento, si procede.

La paternidad te cambia la vida, de la misma manera que conocer a la persona de tu vida, o dar el paso para compartir vuestras vidas la cambia. Sin embargo, la mentalidad es otra ahora. Todo lo que crees, todo lo que desearías pasa a un segundo plano. Las cosas que creías importantes seguirán siéndolo, pero nada va a estar nunca más por delante de tu hijo.

El tiempo ahora es más valioso. Aprovechar los momentos para escribir, para crear, para explorar nuevas formas y técnicas del diseño sigue siendo parte de mi vida, de mí mismo. En otras ocasiones he dicho que uno está vivo en la medida en que tiene proyectos pendientes, y en la medida en que uno sigue sintiendo curiosidad por seguir aprendiendo.

Sigue siendo hora de aprender. Juntos.